(1112 visitas) 06-07-2022 Blog
“Las bicicletas son para el verano” fue una obra de teatro donde se veía, entre otras cosas, la idoneidad de utilizar este medio de transporte en la época estival.
En verano disponemos de mayor tiempo de ocio y posibilidades de recreo. Además, disfrutamos de unos días en los que no estamos atados a obligaciones laborales que nos condicionan a los desplazamientos vinculados a ellas, por lo que puede que nuestro vehículo se lleve unos días inactivo.
No obstante, el verano nos obliga a tomar determinadas precauciones con respecto al mantenimiento de nuestro vehículo para evitar situaciones desagradables o averías, ya que, las altas temperaturas pueden afectar directamente a muchos elementos de nuestro vehículo.
Por ello, desde HGA Formación os dejamos algunos consejos para mantener tu coche a punto este verano:
Las temperaturas extremas pueden alterar la composición de determinados líquidos que forman parte del motor de nuestro coche y también favorecer cierta evaporación de los mismos. Por ello, es importante que revises los niveles de todos los fluidos, sobre todo antes de partir a un viaje por carrtera (líquido refrigerante, aceites, lavaparabrisas, líquido de frenos,etc.).
Los vehículos actuales vienen dotados de unos sistemas de climatización altamente eficaces que permiten controlar la temperatura del interior, hacerlo por zonas diferentes, analizar y mejorar la calidad del aire que hay en el habitáculo, etc. Comprobar su correcto funcionamiento antes de que llegue la época más dura del verano es imprescindible para que esté a nuestra disposición cuando lo necesitemos.
El aumento de la temperatura hace que aumente la presión dentro de los neumáticos. Una presión superior a la recomendada por el fabricante producirá un aumento de vibraciones, una conducción más incómoda y un desgaste irregular del neumático.
Es importante que los cristales estén bien limpios. La sequedad del clima en verano puede hacer que se acumule suciedad en ellos y producir peligrosísimos deslumbramientos al amanecer y al atardecer. Por tanto, los deslumbramientos pueden incrementarse debido a la suciedad de los cristales, llegando a hacer prácticamente imposible la visión.
En el interior del vehículo, si están las ventanillas cerradas, la temperatura aumentará tremendamente con respecto a la que habrá en el exterior. Ese aumento hará que las partes interiores del vehículo como el volante, el pomo de la palanca de cambios, freno de estacionamiento, etc. estén muy calientes, llegando incluso a producir quemaduras en algún caso. Por ello, es muy probable que dificulte su manipulación con el consiguiente riesgo de no poder controlar bien el vehículo.
Esa temperatura interior puede producirnos un golpe de calor y, por supuesto, afectará a nuestra capacidad de estar atentos a la tarea de la conducción ¿Sabías que conducir con una temperatura en el habitáculo de 35º C. equivale a hacerlo con una tasa de alcoholemia superior a la permitida? El calor ralentiza nuestros reflejos y dificulta la atención. De ahí la importancia de una buena climatización del vehículo.
Recuerda que nuestro coche es nuestra herramienta de desplazamiento y que en algunos casos estos desplazamientos serán largos, por lo que necesitamos que esté en las mejores condiciones posibles para que nuestro viaje llegue a buen fin. Ahora sí, con todo listo y revisado ¡Buen viaje!
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